Placas solares en comunidades de vecinos: ¿es posible el autoconsumo compartido?
El autoconsumo no es solo para viviendas unifamiliares. Cada vez más comunidades de vecinos instalan placas solares en la cubierta del edificio para repartir el ahorro entre todos los propietarios. Te contamos cómo funciona.
Qué es el autoconsumo colectivo
El autoconsumo colectivo permite que una única instalación solar, situada en la cubierta de un edificio, reparta la energía generada entre varios suministros (viviendas) dentro de un radio determinado. Cada vecino participante ve reflejado su ahorro directamente en su propia factura, según el reparto acordado.
Ventajas frente a instalaciones individuales
- Aprovechamiento de la cubierta común: no todas las viviendas de un bloque tienen acceso directo a un tejado propio, pero sí pueden beneficiarse de la cubierta compartida del edificio.
- Economía de escala: una instalación más grande para varios vecinos puede resultar más eficiente en coste por vivienda que instalaciones individuales pequeñas.
- Reparto flexible: se puede acordar un reparto de la energía generada según coeficientes de participación, consumo u otros criterios que decida la comunidad.
Qué hace falta para ponerlo en marcha
Requiere el acuerdo de la comunidad de propietarios (normalmente mediante votación en junta), designar quién gestiona el proyecto, y coordinar el reparto de energía entre los suministros participantes. Nosotros acompañamos a la comunidad en todo el proceso, desde plantear la propuesta hasta la puesta en marcha, incluyendo la documentación técnica y los trámites ante la compañía distribuidora para dar de alta el reparto entre los distintos suministros.
¿Hace falta que todos los propietarios estén de acuerdo?
La normativa actual facilita este tipo de acuerdos: instalar sistemas de aprovechamiento de energías renovables en elementos comunes no suele requerir la unanimidad que sí exigen otras obras en el edificio, precisamente para no frenar este tipo de proyectos. Aun así, cada comunidad tiene sus particularidades (estatutos propios, acuerdos previos, etc.), así que conviene revisar el caso concreto antes de llevarlo a junta — nosotros podemos ayudaros a preparar la propuesta con esto en cuenta.
¿Y si no todos los vecinos quieren participar?
No hace falta que participe el 100% de la comunidad. El autoconsumo colectivo se puede diseñar para los vecinos que sí estén interesados, dimensionando la instalación según su consumo conjunto, sin obligar a participar a quien no lo desee. La normativa de autoconsumo colectivo en España permite repartir la energía entre varios suministros dentro de un entorno cercano, aunque no formen parte del mismo contador general.
Qué pasa si un vecino vende su vivienda
La instalación pertenece a la comunidad, no a los vecinos participantes a título individual, así que no depende de que una persona concreta siga viviendo allí. Lo habitual es que la participación en el reparto de energía quede vinculada a la vivienda (y por tanto pase al nuevo propietario) o se revise en junta si el nuevo propietario no desea continuar — conviene dejarlo recogido en el acuerdo inicial para evitar dudas más adelante.
Mantenimiento y gestión del día a día
Al ser una instalación común, el mantenimiento (limpieza, revisiones periódicas) se gestiona igual que cualquier otro elemento común del edificio, normalmente repartiendo el coste según el mismo criterio que el resto de gastos comunitarios o según lo que se acuerde específicamente para la instalación solar. Nosotros podemos encargarnos también de este mantenimiento una vez puesta en marcha, para que la comunidad no tenga que coordinarlo por su cuenta.
¿Quieres plantearlo en tu comunidad?
Te ayudamos a preparar la propuesta para la junta de vecinos. Sin compromiso.
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